Correr supone un esfuerzo mayúsculo. Hacer 101 kilómetros tiene mucho mérito, y ganar una prueba de esta distancia más aún. Ana Cerván tiene el orgullo de haber ganado por dos años consecutivo esta peculiar prueba deportiva organizada por el Tercio Alejandro Farnesio de la Legión de Ronda. ‘La carrera de la Legión’ como se la conoce no es una prueba más, es la carrera a la que muchos quieren acudir y todos tienen como misión acabarla. Ganarla son palabras mayores.

Esta marbellera nacida y criada en El Barrio ha logrado un hito histórico. “Lo bonito para mí ha sido hacerla y terminarla. Esta ocasión ha supuesto, además de repetir la hazaña, bajar el tiempo que había hecho el año anterior y pasar por meta mejor físicamente”, señaló. Para lograr terminar y pasar en primera posición en categoría femenina por la línea de meta empleó un tiempo de 10 horas, 53 minutos y 21 segundos, media hora menos que el crono realizado en la edición anterior.

Los 101 kilómetros de Ronda no es una carrera de fondo cualquiera. Cerván dice que es “una prueba para ver tu resistencia”. Ha practicado deporte desde casi siempre pero el atletismo lo descubrió hace siete años. Desde entonces se ha enganchado a esta actividad como si de una droga se tratase, y busca el más mínimo hueco durante el día para realizar los entrenamientos oportunos. “Corro porque me gusta correr. Es un hábito que me hace sentirme bien y es una actividad que no requiere nada especial, ni un equipo ni nada a lo que enfrentarte. Lo que necesitas son un par de zapatillas y un lugar para correr”.

Más que correr, lo que de verdad le gusta a Ana Cerván es la naturaleza. “La sensación de libertad, de sentirte viva y de luchar contra ti mismo no la tiene otro deporte. Para esto no necesitas de instalaciones especiales ni equipamiento ni a un compañero. He practicado deporte de equipo, y como correr no hay nada”, reflejó.

El éxito de los dos triunfos logrados en la prueba de la Legión está en el entrenamiento y la constancia en el mismo. “Si haces las cosas bien y con cabeza el objetivo llega”, expuso. No participó en esta última edición con la idea de ganar y repetir victoria, aunque lo consiguió. En su mente estaba rebajar el tiempo y logró el objetivo. Reconoce que antes era más “anárquica” a la hora de preparar los entrenamientos y corría sin orden alguno. “Si quiere conseguir cambios tienes que hacer cosas distintas. Afortunadamente encontré a Rodri, que es mi entrenador. Él ha sido el que me ha llevado todo el entrenamiento, y, además de correr, también he realizado mucho trabajo de gimnasio que me ha ayudado a mejorar y a evitar lesiones”.

Su entrenamiento varía con los días y es raro que repita en dos jornadas el mismo tipo de trabajo. Compagina las tiradas largas empleando un tiempo de una hora y media más o menos. Otro día hace series con cambios de ritmo por cuestas y pendientes, y los fines de semana, cuando su trabajo de traumatólogo no se lo impide, realiza un circuito por el campo o la sierra de no menos de dos horas. Sierra Blanca, Juanar, los Altos de Marbella, Istán y hasta el paseo marítimo son sus habituales lugares de entrenamiento, trabajo que intensifica notablemente cuando se acerca alguna carrera a la que vaya a competir. Ni su profesión le impide entrenar. “Cuando tengo que salir fuera a realizar algún curso las zapatillas las llevo conmigo siempre en la mochila”.

Admite que con este último triunfo está en una nube, flotando, porque aún no ha asimilado la importancia que tiene ganar dos años seguidos una carrera tan exigente como los 101 kilómetros de Ronda. “El año que viene, si puedo, no faltaré a la cita”.

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