Dicen que la perseverancia y el trabajo bien hecho ayuda a conseguir los propósitos de cada uno. Eso debió pesar el joven Salvador Guerra cuando se presentó en la capital checa para disputar el campeonato de Europa representando al Ajedrez Metro Club, junto con sus compañeros, los hermanos Lance y Andrea Henderson y la joven Claudia Hernández.

Como si de la filosofía del ‘Cholo’ Simeone se tratase, el joven Guerra llegó a Praga con el único objetivo de “ganar la próxima partida”, y nunca pensar más allá que del siguiente enfrentamiento. Su ranking no estaba entre los favoritos y tampoco le importaba. Su misión no era otra que disfrutar haciendo lo que más le gusta.

Comenzó el torneo ganando las dos primeras partidas, pero en el tercer enfrentamiento cayó derrotado ante el armenio Shant Sargsyan, número dos de la competición. Ese tropiezo no le deja mermando, y vuelve a ganar las dos partidas siguientes. Se encuentra con el maestro FIDE, el ucraniano Viktor Matviishen, con el que consigue salvar unas tablas.

Prácticamente sin creérselo se había colocado entre los primeros de la competición y con tres partidas por disputar. Cada descanso que tenía lo dedicaba a estudiar en su habitación jugadas y movimientos que les pudieron llevar a caer en pequeños errores en las dos partidas en las que había cedido puntos. Ese descanso le llevó a tener una mayor concentración y ganar las dos partidas siguientes. En la última del campeonato estaba la gloria, y se dio cuenta que podía llagar a lo máximo siempre que mantuviera el mismo nivel del principio.

Frente a Salvador Guerra se encontraba otro maestro FIDE, Viachaslau Zarubitski. El ajedrecista bielorruso mantenía una ventaja de medio punto con respecto a Guerra, así que lo único que le servía al marbellí era la victoria, pese a que inició la partida con figuras negras. Ni esa desventaja le supuso un problema para afrontar una batalla que podía ser clave en el desarrollo del campeonato. Los primeros movimientos fueron complicados para el ajedrecista local, que veía imposible romper la estrategia que su rival estaba llevando a cabo. Pero una de sus virtudes es la perseverancia, y no bajó los brazos en ningún momento. Un movimiento certero en la jugada treinta fue clave para que el joven Guerra se adjudicara la victoria final, y con ella el título de campeón de Europa.

El integrante del Ajedrez Metro Club ha hecho historia, y con apenas 14 años ha logrado el triunfo en la categoría sub-14. Salvador Guerra Rivera se ha convertido en uno de los referentes del ajedrez nacional. En 2008 Xavier Vila se proclamó campeón de Europa sub-18, y años antes, el actual campeón de España absoluto, Francisco Vallejo, se coronó campeón del mundo sub-18.

En ese mismo torneo sus compañeros de equipo también realizaron una destacada actuación. Lance Henderson acabó en el decimotercer puesto con seis puntos en la categoría sub-14; su hermana Andrea, en la categoría sub-16, sumó cinco puntos de nueve posibles, y Claudia Hernádez acabó con cinco puntos y medio de nueve.

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