Después del susto, el ciclista marbellí, Luis Ángel Maté, ya está en casa para recuperarse de las heridas que sufrió en la primera etapa del Tour de Polonia que se produjo el pasado sábado. El deportista se cura en Hosipal Ochoa de todo el daño que sufrió, siendo lo más llamativo los más de veinte puntos de sutura de su cabeza, zona que se llevó la peor parte y eso que estaba protegido por el casco.

“Ha sido con diferencia la caída más fea que sufrido en una carrera”, reconoce un calmado Maté después de tres días de incertidumbre por todo lo ocurrido. “Recuerdo que estábamos bajando muy rápido, para preparar el sprint, y en medio de la curva, en mi trayectoria, había un boquete grande. Metí la rueda y salí disparado”, relata el marbellí.

Por fortuna, y pese a la violencia del impacto, el ciclista marbellí no ha sufrido ninguna lesión grave y la herida de la cabeza, además de otras quemaduras por el cuerpo, no le ha afectado. Para cerrar la herida han tenido que darle más de 20 puntos y pese a todo “no perdí la conciencia en ningún momento”, comentó en el centro médico.

Estos días, el ciclista marbellí se está curando en Hospital Ochoa para poder regresar a los entrenamientos lo antes posible. “Agradezco los cuidados que nos han dado allí, pero nada como estar en casa y con el trato que tenemos aquí en Ochoa, que es espectacular”.

El objetivo del marbellí es estar en la próxima Vuelta a España. “Hoy quedan 18 días y, aunque la cabeza está bien, toca descansar y entrenar para llegar bien a la Vuelta”. De momento “hay que esperar durante los próximos días, sobre todo esta semana, para ver cómo va la evolución y los valores”.

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